EN INSTAGRAM

Sígueme también en Instagram

sábado, 24 de diciembre de 2011

CHABLíS PREMIER CRU

Aarturo Garre Sánchez
Arturo Garre vino el pasado 20 de diciembre a la sede de la UEC a presentar estos famosos vinos blancos de Borgoña bajo el título de "Privilegiados del hielo". La región de Chablís, aunque perteneciente a la denominación de Borgoña, es una pequeña isla separada del resto del territorio borgoñón, más al norte, ya en los límites de la latitud apropiada para el cultivo de la vid. Por eso la alusión al hielo en el título de su presentación.
AOC desde 1938, en Chablís se cultiva la vid desde época romana. Durante toda la Edad Media perteneció a la Champagne, hasta que en el siglo XV pasó a formar parte del territorio de los Duques de Borgoña. Aún así, durante mucho tiempo el champán se elaboró con vinos procedentes de Chablís. 
La uva principal y casi exclusiva de Chablís es la chardonnay. Se trata de una vid de floración y maduración temprana que se adapta bien a cualquier tipo de clima, pero que da sus mejores resultados en las regiones frías. Es muy vigorosa y tiende a dar mucha producción si no se la limita. En los climas fríos, si no tiene buena insolación, da vinos muy ácidos y con verdores. Por eso, para que dé buenos resultados, es muy importante el terreno, la orientación y el clima. 
Con 11º de temperatura media anual, el clima continental de esta región se caracteriza por sus inviernos rigurosos y por la persistencia de las heladas, que pueden llegar hasta el mes de mayo en algunos años. Para combatirlas se utilizan dos métodos. Para las heladas más duras de enero-febrero, cuando la planta aún no ha brotado, se procede a regar las vides en espaldera para que el hielo que se forma inmediatamente sobre los sarmientos haga un efecto iglú e impida que la temperatura interior de la planta baje de los 0º. Se trata de una medida extrema para salvar la cepa. El otro método se utiliza cuando las vides ya han brotado, en marzo-abril, y consiste en encender estufas de gasóleo repartidas por entre las hileras de espalderas.
En Chablís, como en toda la Borgoña, pero de manera más acentuada, la gran variabilidad del clima hace que haya mucha diferencia entre las añadas. Pero, además de la climatología, también es muy importante en esta diferenciación el tipo de suelo y la orientación, factores que dan lugar al concepto francés de climat. Así, los viñedos están clasificados en tres grandes categorías: los Chablís o Petit Chablís - la categoría inferior - ocupa las zonas más llanas de la región, con menos exposición al sol, donde se obtiene un vino de menor densidad y mayor acidez, no apto para la crianza; los Premier Cru, con orientaciones Sur y Oeste, tienen un rendimiento limitado de 50 hl./ha.; y los Grand Cru, orientados al Suroeste, al lado del pueblo de Chablís, que tienen un rendimiento limitado de 5400 l./ha. 
En cuanto a los suelos, están compuestos mayoritariamente por calizas y margas. Hay un sustrato margoso próximo a la roca madre constituido por gravas. En la superficie se encuentra abundante presencia de fósiles de bivalvos, como resto del antiguo fondo marino que esta región fue en el Jurásico. 
El cultivo se hace en espaldera. El 85% de la vendimia se realiza de forma mecánica. Esto, unido a que en algunas zonas se aumenta la producción y no se selecciona la uva, hace que algunos vinos de Chablís tengan calidades muy bajas.
En la elaboración se utilizan tanto depósitos de acero inoxidable como barricas de distintos tamaños. A diferencia de lo que se da en la Borgoña, aquí no es frecuente que la fermentación se haga en barrica. Lo que sí se hace es un trabajo constante y muy cuidadoso con las lías, que se mantienen dentro de los depósitos después de que haya tenido lugar la fermentación, y se realizan frecuentes batonages tanto en depósitos como en barricas. En general, la madera tiene menos importancia que en otras regiones. Incluso, se practica la mezcla de vinos criados en barrica y en depósito de acero para enmascarar todo lo posible la madera. Debido a su elevada acidez, estos son vinos de evolución, que mejoran con el tiempo.
En cuanto a la cata, fueron 7 vinos, aunque nosotros solo reseñamos 6 porque una botella tenía corcho y decidimos no tenerlo en cuenta. La valoración global fue muy positiva, ya que nos  provocaron muy buenas sensaciones. Se trata de vinos que tienen muchísimos matices, tanto en nariz como en boca; vinos que cambian constantemente, que permiten un bonito juego de intercambio con el bebedor.
RÉGNARD CHABLIS PREMIER CRU VAILLONS 2008. Este vino supuso un comienzo magnífico pues resultó de los mejores. Nos ofreció olores frutales (pera, manzana), herbáceos-anisados; frutos secos, notas terrosas, como de champiñón y, pasada más de una hora, todavía nos regaló un agradable recuerdo a tarta de manzana; complejidad que denota un buen trabajo con las lías. En boca mostró equilibrio entre una acidez que le hizo larguísimo y una densidad que le aportó sensaciones táctiles muy agradables.
DOMAINE JEAN & PAUL BENOIT DROIN CHABLIS PREMIER CRU MONT DE MILIEU 2010. La barrica le da notas dulces tostadas, aunque no ocultan todo su potencial de fruta: kiwi, lichi, violeta...;se comentó en la sala. En boca se mostró más amable que el anterior, haciendo gala de un estilo más internacional, menos puro que el anterior. En todo caso resultó también estupendo, sorprendiendo que la madera ya está muy bien ensamblada (se acaba de embotellar).
DOMAINE CORINNE ET JEAN PIERRE-GROSSOT CHABLES PREMIER CRU FORUCHAUME 2008. Este fue el que nos salió con corcho, por lo que no podemos mostrar opinión. Gajes del oficio.
  

LA CHABLISIENNE CHABLIS PREMIER CRU MONT DE MILIEU 2008. Vino de cooperativa, lo que no quiere decir, en este caso al menos, de baja calidad. Al contrario, estamos ante el producto de una bodega que elabora el 25% de todo el chablís, según nos comentó Arturo Garre. En nariz apreciamos notas florales, frutales, anisadas y minerales, junto al ligero tostado de la madera. Mostró buena densidad en boca, con un puntito goloso que combina a la perfección con el frescor que le da la acidez. Un vino hecho para gustar, de los que no fallan.
CHANSON PÈRE & FILS PREMIER CRU MONTMAINS 2008. Otro que gustó mucho. En nariz cambió mucho. Lo primero que nos asaltó, nada más servirlo, fue un olor a galleta de coco que nos hizo sospechar. Sin embargo, pronto nos reveló notas frutales, florales, de laurel, de hojarasca, notas yodadas y hasta algo de keroseno. En boca resultó muy interesante, no especialmente largo, pero con un ligero amargor atractivo.
DOMAINE WILLIAM FÈVRE CHBLES PREMIER CRU MONTEÉ DE TONNERRE 2008. Mostró una evolución muy loable, desde lo mineral, con notas de salazón,  acompañado de notas cítricas,  y de pimienta; hasta la piña y  el ligero tostado de los toneles de roble. En boca destacó por una acidez sin concesiones, con poca densidad  y mucho frescor. Un vino fino, elegante y serio, menos fácil pero interesantísimo.
DOMAINE BILLAUD-SIMON CHABLIS PREMIER CRU MONT DE MILIEU VIEILLE VIGNE 2006. Producto de una añada cálida que nos dio notas minerales, de hidrocarburo, como gomosas; junto a mantequilla tostada y fruta tropical (piña). En boca la madera mostró protagonismo, dando densidad y amabilidad en comparación con otros anteriores.
En resumen, vinos más que interesantes que ofrecen mucho y que resultan muy agradables de beber. Por la información que nos aportó Daniel, en su dossier, sus precios oscilan entre los 20 y los 30 euros.
¡Salud!





No hay comentarios:

Publicar un comentario