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jueves, 31 de marzo de 2011

DOMINIO DE TARES

Vinoencasa se ha pasado por la bodega Lavinia de Madrid para asistir a la presentación del grupo Dominio de Tares, bien representado en este blog (recientemente probamos el Baltos).
Se trata de una bodega berciana surgida en el año 2000 y que ha ido ampliando sus horizontes con la apertura de Dominio Dostares (de la que también hemos catado el Leione y el Tombú) y, en el 2008, Pazos de Lusco, en Rías Baixas. Hemos estado con Luis, director comercial, que nos ha atendido con mucha amabilidad.

Comenzamos recibiendo información sobre los orígenes de la bodega. El punto de partida fue la unión de una uva con potencial, la mencía de viñas viejas, un clima de influencia atlántica y un suelo óptimo, pizarroso con poca materia nutritiva (efecto del arrastre de las lluvias) que obliga a las viñas a profundizar en la roca. El éxito de Dominio de Tares llevó a repetir el modelo con la variedad prieto picudo, comprando 125 hectáreas de esta variedad, con cepas antiguas -algunas prefiloxéricas- para dar lugar a Dominio Dostares. Esta uva de grano pequeño es ideal para dar buenos vinos, porque la relación entre piel y pulpa es favorable a la primera, que es donde se concentran las sustancias que van a crear los buenos vinos (la pulpa solo es agua y azúcar).
El primer vino salido de esta bodega fue el Cumal 2004, seguidos por el Leione y el Tombú.
En Rías Baixas se repitió el esquema: buena albariño, suelos graníticos descompuestos y bien drenados (la pobreza del suelo limita la producción) y una ubicación en altura que permite unos inviernos fríos ideales para mantener las viñas sanas.


Tras la presentación pasamos a catar. Abrimos fuego con el Lusco, el blanco gallego elaborado con levaduras autóctonas que dan al vino pureza, aunque no la explosividad aromática que tienen otros que usan levaduras añadidas. Se cría en depósitos de acero (para no enmascarar el vino), en contacto con las lías (levaduras muertas, que aportan untuosidad) donde, según Luis, podrá evolucionar muy bien durante años (este Lusco cuenta con un pH bajo, por lo que se oxidará en menor medida).
En nariz resulta elegante, con notas florales y cítricas, entre otras. En boca destaca por su acidez. Haremos la prueba de guardarlo una temporada larga.
A continuación pasamos al Tombú, que nace de una maceración del mosto con la piel de pocas horas y a baja temperatura (para evitar la fermentación). Luego llega la separación del hollejo y la fermentación del mosto, con una temperatura mayor para que las levaduras despierten.
En nariz sigue oliendo muy bien (con honestidad Luis nos comenta que aquí no usa las levaduras autóctonas porque necesita un registro temporal más amplio de las uvas). Palote de fresa, notas de violeta. En boca cuenta con una acidez excelente y resulta elegante, tiene cuerpo.
Pasamos a los tintos. El Cepas Viejas 2007 es un mencía con nueve meses en barrica de segundo año. Se presenta con capa muy alta y un ribete de tonos azulados que denotan una larga guarda. Hay mineralidad, ciruela negra, ahumado (de un tostado medio de la barrica) y notas de caramelo tofe y café. En boca destacamos su acidez y su extracto.
El Bembibre 2006 nace de seis parcelas pizarrosas de mencía con edades elevadas (90 y 75 años). La crianza se realiza en barrica nueva durante quince meses. Nos comenta Luis que la mal llamada fermentación maloláctica (el paso del ácido málico al láctico -una fermentación consiste en la conversión de azúcar en alcohol-) la realiza también en madera.
Visualmente es parecido al Cepas Viejas. Destacan, en nariz, notas de fruta muy madura. La madera está muy presente con notas tostadas y de café. Señala Luis que el tostado que da lugar a aromas dulzones le va muy bien a una variedad que tira a ácida como la mencía. Advertimos, tanto en nariz como en boca, el alcohol.
Terminamos con el Cumal 2006, un prieto picudo, la gama alta de Dominio Dostares. Nos ha gustado más que los dos anteriores porque la madera está contenida, no tiene tanto protagonismo. Además en boca no hay una tanicidad tan elevada. Hemos de apuntar que estos vinos tienen por delante una guarda que les sentará muy bien. Se pueden beber ya, aunque tienen todavía guardan potencial que expresar.
Otro aspecto interesante a comentar es la relación calidad-precio de estos vinos. Algo menos de 8 euros el Tombú, alrededor de los 15 el Cumal, el Cepas Viejas y el Lusco; y algo más el Bembibre. Son vinos hechos para gustar, de calidad y a precios muy razonables.
Gracias, de nuevo, Luis.
¡Salud!

1 comentario:

  1. Creo que os equivocáis de enologo, Luis Olivan es el Comercial/Director de ventas nacional

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