Tras la visita a la bodega Forjas del Salnés que reseñamos hace algunas fechas, pasamos a probar otro de sus vinos.
Este albariño es de color dorado pálido con matices verdosos.
En nariz nos gusta comprobar que no explota aromáticamente con notas tropicales desde el principio. Vamos, que no es un albariño que se disfraza de Rueda.
En boca nos parece elegante y delicioso. Un vino de los que se beben perfectamente sin necesidad de acompañamiento sólido. Es muy frutal, con una excelente relación entre acidez y dulzor.
Un vino seductor, como ya nos sedujo el Goliardo que probamos hace un mes y que nos llevó hasta Rodrigo Méndez, su creador. Pronto probaremos su Leirana fermentado en barrica para ampliar unas sensaciones que hasta ahora son muy placenteras.
Su precio supera por poco los 10 euros.
¡Salud!
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