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miércoles, 14 de diciembre de 2011

PINOT NOIR: CÔTE DE BEAUNE vs. MARLBOROUGH.




¿Qué mejor manera de ahuyentar el mal fario que provoca un martes y 13 que asistir a una cata de vinos? Pues a eso es a lo que se ha dedicado Vinoencasa en esta fecha tan gafe. La UEC ofrecía una cata comparativa de vinos elaborados a partir de pinot noir en Borgoña - Côte de Beaune - y en Nueva Zelanda - Marlborough -, dirigida por Jens Riis.
Jens Riis
Para muchos es inevitable acordarse de las peripecias de los dos protagonistas de la película Entre copas y de la predilección del que hacía de experto en vinos por esta uva pinot noir. A partir del estreno de este filme la fama de estos vinos monovarietales creció, como ocurre siempre que el cine o la televisión se lo proponen. Pero lo cierto es que en Borgoña se viene cultivando esta variedad desde hace 2000 años y que en Nueva Zelanda se empezó a plantar a partir de los años 70 del pasado siglo.
Se trata de una uva difícil de cultivar por su propensión a sufrir enfermedades, por su piel fina y delicada, por los problemas que da a la fermentación su constitución química - sus aminoácidos - ; y por su facilidad para la variabilidad genética. Jens Riis se extendió en este último punto como la característica más importante de la pinot. Actualmente se tienen fichados unos 200 clones de esta variedad, pero los expertos aseguran que debe de haber más de 1000 aún sin clasificar. Es una uva muy antigua, pero tiene una genética muy inestable que hace que los clones varíen con facilidad. De hecho, esto es lo que hace tan interesantes a los vinos elaborados con ella, pues son muy distintos entre sí. En Nueva Zelanda sí se tienen registrados todos los clones de pinot, y se hace un control muy estricto para no importar plantas que puedan transmitir enfermedades. Pero en Borgoña en realidad no se sabe a ciencia cierta cuántas variedades de esta uva hay. Las bodegas han ido replantando sus viñedos a partir de sus propias vides, seleccionando las más resistentes y las que aportaban mayor calidad; de modo que se ha ido produciendo una mejora constante y una multiplicación de los clones. De esta manera, el concepto de terroir en Côte de Beaune es más rico que en Marlborough pues engloba a la tierra, al clima, a la vid y, ahí está la diferencia, a la selección natural que se ha venido haciendo de la pinot noir desde hace 2000 años.
Riis basó el resto de su conferencia en confrontar las características similares y diferentes de estas dos zonas vinícolas. Por lo visto, a pesar de los 19000 km. que las separan, abundan más las coincidencias. Así, ambas están calificadas como Región 1 por el número de días en que la temperatura supera los 10 grados en la época vegetativa de la planta (el 1 califica a la región más fresca, mientras que el 5, a la más calurosa). Hay más o menos los mismos días de sol y similar temperatura, precipitación y variación térmica entre el día y la noche. Y ello a pesar del carácter continental de Borgoña y el marítimo de la parte septentrional de la isla Sur neozelandesa en donde se enclava Marlborough. Pero la frialdad de las aguas del Pacífico que bañan esta isla vienen a igualar las condiciones climáticas que se dan en Côte de Beaune.
La diferencia fundamental está en los suelos. El de Borgoña es el antiguo fondo de un mar del Jurásico, que ha venido a formar una capa mayoritariamente caliza. El de Marlborough es aluvial, con predominio de arenas y arcillas.
Otras diferencias destacables tienen que ver con la tradición: siglos de experiencia, de trabajo artesanal,  frente a poco más de un par de décadas en las que la tecnología ha aportado todas sus posibilidades; y una vocación exportadora, en el caso neozelandés, frente al peso del consumo interno, en el francés.  
 
A continuación dimos comienzo a la cata comparativa. Probamos un total de ocho vinos, en parejas de dos: dos franceses y dos neozelandeses, y así sucesivamente.

Observamos varias diferencias fundamentales entre ellos: los borgoñones ofrecían una capa más baja y mayor complejidad en nariz, mientras que en los de Marlborough, con capas algo más intensas, saltaban inmediatamente a la nariz los olores avainillados y tostados de la crianza en roble.
DOMAINE DE MONTILLE BEAUNE PREMIER CRU "LES GRÈVES" 2006. Cerrado al principio, en cuanto se abrió nos dio notas de mineralidad (champiñón), fruta roja fresca, hojas de té, hojarasca y tostado. En boca ofrece una acidez magnífica, mineralidad (salinidad), taninos muy suaves y un ligero amargor. Es un vino muy largo y elegante, aromático, con un retrogusto fantástico. Con diferencia, el que más nos gustó de toda la cata. Vale unos 40 €.

DOMAINE NEWMAN BEAUNE CLOS DES AVAUX PREMIER CRU 2007. 
Más fragante que el anterior desde el primer instante. Predomina la hojarasca, con matices de canela y té, y la frambuesa. En boca también se aprecia mineralidad en forma de salinidad, junto a una buena acidez. Tiene un paso muy sedoso. Muy bueno también. 30 €.
 
DOG POINT VINEYARD PINOT NOIR 2008.
Aromas destacados de especias dulces (vainilla, flan, caramelo tostado) con un fondo de fruta roja (frambuesa) más madura que en los franceses (14% de grado alcohólico). Más golosidad, densidad y concentración en el paladar. Pero ofrece un trago muy agradable, muy fácil. Está rico, pero tiene poca complejidad y es bastante corto. 25€.
VILLA MARÍA PRIVATE BIN MARLBOROUGH PINOT NOIR 2010.
Tiene en común con su paisano el predominio de las especias dulces (vainilla, canela) con el mismo fondo frutal en segundo plano. Al probarlo se aprecia una correcta acidez, taninos muy amables, poca concentación y un paso ligero. Es más fresco que el anterior, más cercano al modelo borgoñón. Lo mejor, los excelentes 11 € que cuesta. La mejor relación calidad/precio.
DOMAINE CHANDON DE BRIAILLES SAVIGNY-LES-BEAUNE PREMIER CRU AUX FOURNEAUX 2008.
De esta bodega probamos dos vinos: este 2008 y el siguiente, el 2005. Sorprendentemente el más evolucionado de los dos es el más joven. Muchas notas de crianza y de evolución: caja de puros (hojas de tabaco), chocolate, madera vieja (ajerezado), hojarasca y flores secas o marchitas. En boca da sensación secante. Notamos cierto desequilibrio entre la acidez, que despunta, y el resto. Es corto y de paso rápido. 27 €.
 
DOMAINE CHANDON DE BRIAILLES PERNAND-VERGELESSES PREMIER CRU LES VERGELESSES 2005.
También predominan aromas de crianza, que tiran hacia la madera vieja y el oporto, y algo de desequilibrio entre la acidez y el dulzor, que aquí se decanta hacia el segundo. Por eso, también en boca hay recuerdos de oporto. 30 €.
SPY VALLEY PINOT NOIR 2008. 
Se destaca por la intensidad del tostado, que se manifiesta en los aromas empireumáticos (goma quemada, frenazo). Es de trago fácil y agradable, más untuoso que los demás, y golosón. La total ausencia de complejidad, lo hace apto para todos los públicos. 20 €.
SAINT CLAIR PREMIUM PINOT NOIR 2008. 
Aunque la barrica está muy presente, la fruta roja (frambuesa) cobra más protagonismo que en el anterior. También hay mineralidad (champiñón). Otro vino fácil, pero con más matices que el Spy Valley. Tiene mejor acidez y menor carga frutal. 23 €.

La cata de estos ocho vinos nos vino a confirmar lo que ya intuíamos antes: que los pinot noir de Côte de Beaune nos iban a parecer más finos y elegantes. Pero hemos descubierto matices. En los borgoñas, no es oro todo lo que reluce.
Comenzamos muy bien con los dos primeros, pero los demás nos defraudaron un poco. En los Marlboroug, a pesar de la omnipresente barrica tostada que casi lo encubre todo, hay que reconocer la facilidad que ofrecen por su corrección. Son vinos que en los primeros tragos no desagradan en absoluto, pero que, por su cortedad, terminan por aburrir un poco. Pero, eso sí, tienen mucho mejor precio que los borgoñas, incluso alguno un precio fantástico para lo que ofrece.
¡Salud!

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