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viernes, 16 de octubre de 2020

CANDEA 2014. Monterrei.

Buscando en el baúl de los recuerdos resulta que nos hemos topado con esta botella del 2014. Lance feliz que nos ha permitido recordar que hace varios años ya lo habíamos probado (y nos gustó). Y resulta también que hace varios años conocimos a su autor: José Luis Mateo.

Nos vamos a Orense, a Verín, a la D.O Monterrei, a reencontrarnos con este tinto que ofrece notas de fruta rojinegra, frutos del bosque, acompañadas de notas de eso mismo, de bosque (vegetales, terrosas -por no decir minerales-).

En boca estamos ante un tinto gallego; de Monterrei (el sur de Orense, en verano, es tórrido), pero gallego al fin y al cabo. Un tinto con matices atlánticos, ligero, fresco. La acidez y una ligera tanicidad (raspón de por medio) le hacen muy bebible, de disfrute inmediato.


Nos dijeron cuando probamos este vino por primera vez que fue el fruto de una añada terrible, con la meteorología conspirando contra el viñedo de José Luis. Así que este recogió las uvas que se salvaron, en una mezcla que al final resultó feliz, para dar vida a este Candea. Pues bien, puede ser un vino con menores pretensiones, pero resulta muy agradable y muestra la calidad que atesora su autor. Un vino sin crianza que seis años después funciona de maravilla.

¡Salud!

martes, 1 de abril de 2014

AMIZADE 2011. Godello. Monterrei. España.

Leímos en su momento que Gerando Méndez (el del albariño Do Ferreiro) se había lanzado a la aventura de elaborar en Monterrei este godello. Por lo tanto descorchamos hoy este Amizade (amistad) con mucha expectación, dado el prestigio de su hacedor.

Tiene un bonito color amarillo-verdoso. En nariz muestra complejidad; al principio destacan los aromas que dejan las lías, pero según se va abriendo encontramos notas frescas, herbáceas, vegetales (hierbabuena, hinojo), así como minerales. También hay recuerdos a fruta blanca (pera, manzana).

Está muy bueno. Nos llama la atención, en primer lugar, su untuosidad (ahí está el trabajo con las lías), que se acompaña de buena acidez y de notas amargas al final del paladar. Un vino sabroso, con carácter.
Nos costó 9,05€ en la bodega Santa Cecilia, de Madrid.
¡Salud!

martes, 17 de julio de 2012

STIBADIA 2011. Godello y treixadura. Monterrei. España.


 Tras tomar contacto con este vino en la oficina de Marcial Pita, lo probamos con tranquilidad en casa.
De color dorado pálido, en nariz muestra con intensidad notas florales y herbáceas, asociadas a  otras frutales, especialmente manzana, piña y recuerdos cítricos.


En boca muestra una excelente acidez,  un toque untuoso nada pesado y  un ligero amargor final agradable. El vino deja un buen recuerdo, con la frescura de la fruta  bien presente.


Es uno de esos vinos redondos, de factura correctísima, que impactan desde el primer trago. Es uno de esos  vinos que ganan concursos. No en vano tiene el Bacchus de Oro 2012. 
Es una apuesta segura porque, además, su precio es excelente: nos costó 6 € en la vinoteca La Herencia de Baco, de Ferrol.
¡Salud!

sábado, 7 de julio de 2012

QUINTA DA MURADELLA: JOSÉ LUIS MATEO.


  
El maestro
La comarca
Nos trasladamos hasta Verín, Ourense, para conocer a José Luis Mateo, de la bodega Quinta da Muradella. Para romper el hielo comenzamos charlando sobre el "Alanda 2006" que habíamos probado en casa, un día antes.  Se trata de una añada cálida que no le gusta nada; para él las peores son las de calor constante. Nos presentó a su gran equipo de colaboradores, el veterano Amador y Fiti, y pasamos a hablar del cambio climático. Nos dijo que está ahí y que hay que adaptarse, de la misma forma que a la generación de su padre le tocó luchar contra las enfermedades de la vid.
Los "pesaos"
Su padre Alfonso y su abuelo hacían vino para autoconsumo y si sobraba se vendía a granel.
Reconstruimos su historia y nos habló del bar de la familia, A Canteira, que hace referencia al oficio del señor Alfonso. José Luis estudió en Madrid Ciencias de la Información, Publicidad. Eran tiempos de apreturas económicas, en los que iba a la bodega Santa Cecilia a comprar una botella de vino que tenía que durarle una semana. El caso es que no le gustaba el oficio de publicista y, como a tantos otros que hemos conocido, la llamada de la tierra pudo más. Suponemos que también influyó bastante el amor de un padre que un día le llamó para decirle que había encontrado lo que José Luis buscaba, una parcela donde podría cumplir su sueño, y que tenía que cumplir su parte del trato, regresar a casa.
La primera finca que reconstruyó fue para hacer un vino decente para el bar. En los noventa comienza la primera parte de la bodega, con mucho trabajo del señor Alfonso, y en el 2000 aparece Raúl Pérez. ¿Cómo? En una despedida de soltero un amigo que iba al Bierzo a hacerle unos trabajos de construcción en la bodega le animó a acompañarle. Eran tiempos, antes de estudiar enología, en los que procuraba aprender de quien pudiera. Con Raúl hubo sintonía personal; le gustó lo que transmitía, su apertura mental. Como no tenía dinero acordó con un amigo, que también hacía vino, llevarle a Verín y pagarle a medias.

En la actualidad trabaja 15 hectáreas propias y 5 arrendadas,  con unas 30 parcelas que vinifica por separado, y muestra, dentro de su humildad, un punto de orgullo al decirnos que se ha encargado personalmente de plantar o cuidar sus 80.000 cepas. Cuenta con casi 40.000 kilos de uva, de las que surgen unas 20.000 botellas etiquetadas. Hay otras 15.000 que van para el vino de la casa, que pudimos probar. Ya nos hubiera gustado llevarnos algo a granel, porque ahí están unos embriones de Gorvia, uno de sus grandes vinos, que no los embotella como tales si percibe algo que no le convence. Como ocurre con otros bodegueros de calidad y poco nombre que hemos conocido, en el extranjero le valoran más y vende el 80% a países como Japón, EEUU o Países bajos; también se le ve ilusionado porque su vino está entrando en el dificilísimo mercado francés .
Esa valoración exterior tiene mucho que ver con su forma de trabajar, que nosotros identificamos con la expresión del terroir. Cada uno de sus veintitantos vinos es el reflejo de una parcela, de un suelo, de una exposición, altitud y orientación determinadas; por eso cuando le preguntamos qué es un vino de Monterrei, él no lo sabe. Es una comarca muy grande, con altitudes ente 300 y 800 metros, con todo tipo de exposiciones y suelos muy distintos. La combinación, por tanto, es infinita y de ahí no puede salir un vino que represente a una región. Nos cuenta que en Galicia hay un enorme potencial y le sale su inconformismo y afán de superación al decirnos que se corre el riesgo de quedarse en el punto actual de relativo éxito de los vinos gallegos, ahora que ya se hacen vinos muy correctos en todas partes.
Viñas viejas

Nos habla también de que hace falta tiempo, constancia, estudiar las viñas para entenderlas, y lo hace pensando muy a largo plazo, contando con que quizá su hijo o hijos (va a ser padre dentro de unos meses) continuarán su labor. Aquí encontramos el componente humano imprescindible al hablar de terroir. Aunque él no se da importancia, es el transmisor del terruño, el que se encarga de que la esencia de sus cepas viejas llegue hasta nosotros con pureza. Eso se consigue con un gran respeto a la naturaleza, que ha ido afianzando con los años ya que al principio no fue así. Con sus conocimientos enológicos recien adquiridos tuvo que empezar tirando de manual y, así, plantó variedades “de prestigio”, como merlot, cabernet sauvignon, utilizó levaduras para la fermentación, enzimas, etc. Hoy la situación es bien distinta pues esas variedades no cuentan para sus vinos buenos, no hay rastro de levaduras externas añadidas, sus viñas bullen de vida; solo usa azufre y tratamiento de cobre si la añada lo requiere, y sus vinos tienen un mínimo de sulfuroso o ninguno. Comentamos el peso de la industria química o
Vida en el viñedo
fitosanitaria en este mundo y nos dice que el uso de estos productos hace que el ciclo vegetativo de la planta siempre esté activo, que no tengan esa pausa regeneradora necesaria, esa muerte temporal invernal, y a los pocos años esas plantas están agotadas. No obstante, hace una lectura positiva de las cosas: los herbicidas permitieron que hayan llegado viñedos muy viejos que podrían hoy haber sido absorbidos por el monte.
En las viñas hay mucho trabajo manual, que en el caso de las jóvenes hace necesario que sean “tuteladas”, sobre todo en variedades muy productivas como la mencía o la dona branca; las veteranas se saben cuidar solas. Una forma de domesticar esas plantas es la utilización de altas densidades de cultivo, para que las cepas compitan entre ellas y se autorregulen, sin necesidad de intervención humana.
A la hora de elaborar, no busca los vinos técnicamente perfectos, sino que expresen algo; y no saca vino al mercado, aunque le presionen los distribuidores, si cree que no están como a él le gustan. Usa el raspón, importante en añadas cálidas, elabora blancos como si fueran tintos, con sus hollejos, y en cuanto al uso de la madera se muestra muy prudente, incluso apreciamos que tiene ciertas dudas sobre sus bondades. Guarda sus vinos varios años antes de sacarlos al mercado. La añada más reciente que se puede comprar es 2008. 

Visitamos varias parcelas, viejas y jóvenes. Las primeras impresionan por el paraje, aisladas en medio del monte, a merced de corzos y jabalíes. Pudimos contemplar un ejemplar de cepa bastardo que ha sido estudiada por su pureza genética.

Ya en la pequeña bodega pudimos probar algunos de sus interesantes vinos. Empezamos con lo que será el "Alanda 2011", seguimos con un treixadura 2011, y a continuación experimentamos con un dona branca fermentado en fudre en tres fases de su vida: sacado del propio fudre (2011), con un año de botella(2010) y listo para salir al mercado tras dos años embotellado (2009). Empezaron a salir aromas que asociamos a salinidad/ mineralidad.
Seguimos con un dona branca de terreno granítico descompuesto, con poco sulfuroso en botella, y después con otro ya sin sulfuroso, de cepas veteranas sobre suelo pobrísimo, prácticamente roca madre. Mineralidad, salinidad en el centro de la lengua, vinos sutiles por cuanto no impactan en nariz, pero muy finos, rectos, que se disfrutan en el trago pausado, que se pueden beber tranquilamente sin acompañamiento sólido.

En los tintos volvimos a encontrarnos el aroma de la mencía, con su punto de rusticidad, una de parcela baja, más intensa y frutal, y otra de parcela a mayor altitud, más floral y fresca, elegante y compleja.
La cosa iba in crescendo, y para jugar con nosotros nos dio a probar un tinto a ciegas. Nos impresionó su nariz perfumada de fruta, bosque, flor, especias (canela). Un conjunto aromático de los que te atrapan, porque estás oliendo algo distinto y muy bueno. Boca excelente, también muy delicada, con solo 11,8% de alcohol; resultó ser una garnacha tintorera. ¡Toma ya! Para rematar este festival nos sacó otro vino de los que también te acuerdas mucho tiempo, un albarello 2009 con aromas a vino dulce natural, también muy perfumado, con recuerdos cítricos, de azahar. Nos comentó José Luis que esta es “su variedad”.
Le agradecemos infinitamente su amabilidad y generosidad; no en vano nos habían dicho que es “la persona más buena del mundo”.
Salud!

lunes, 27 de febrero de 2012

ALANDA 2006.Mencía, bastardo, tinta fina. Monterrei. España.

Curiosidades del mundo comercial. Hemos encontrado este vino de José Luis Mateo, más barato que el 2007, que ya comentamos hace año y medio. De José Luis y su bodega Quinta de Muradella ya hemos escrito algo, sobre todo cuando probamos su Gorvia. Esperamos conocerle pronto, pero mientras tanto nos vamos bebiendo sus vinos.

Este 2006 no muestra apenas evolución. Tiene un color picota con un ribete que no muestra el paso de los años, buena señal.
En nariz nos gusta su complejidad. Nada más descorcharlo aparece la mencía en forma de fruta roja, pero pronto los matices minerales y balsámicos (como de bosque atlántico, con eucalipto, hierbas  de monte, tierra húmeda) se suman al conjunto, junto a notas de cedro y de tostado, procedentes de la crianza en madera.
En boca muestra una entrada golosita, un paso muy agradable, con los recuerdos frutales y minerales siempre presentes. Es un vino envolvente, con una fruta que llena la lengua. El recuerdo es larguísimo y muy rico.
Y, para nuestro gozo, cuesta menos de 10 euros (8,90 en Lavinia). Un regalo para los sentidos.
¡Salud! 

sábado, 3 de septiembre de 2011

GORVIA 2007. Mencía ( 90%) y bastardo. Monterrei. España




El tercero de los vinos con que nos obsequió Miguel, de “A Curva”, en Portonovo, fue este caldo orensano, de la D. O. Monterrei, que vino que ni pintado para disfrutar de todos los paisajes líquidos gallegos.
Aparece vestido con una capa media y un ribete cereza vivo, en el que no se advierte evolución.
En nariz estamos ante un vino complejo.
Comenzamos por apreciar buena fruta, una fruta que ya hemos olido en otros vinos: uva pisada, hollejo, pulpa. Poco a poco, según se oxigena este Gorvia, el aroma frutal se hace más dulce, hacia la compota de frutos rojos. También aparecen notas balsámicas (eucalipto). No hay información sobre el tipo de uva utilizado, pero notamos un fondo sutil animal que nos hace pensar en la mencía.

Al día siguiente terminamos la botella, a la que habíamos hecho el vacio. Los tonos ahumados pasaron al primer plano, desapareciendo al agitar la copa.
En boca la entrada es dulce, con unos taninos y una acidez muy equilibrados que nos permiten decir que es un vino “redondo”. Tiene un punto golosón, pero elegante que invita a seguir bebiendo sin llegar al empalago. Bastante tiempo después del último trago, aún se percibe el regusto de la buena fruta.
Nos encanta comprobar que en una distancia de pocos kilómetros podemos encontrar vinos muy distintos dentro de Galicia.
De este elaborador ya conocíamos su Alanda, que nos gustó. Con este ya son dos vinos que nos muestran un nivel de calidad muy elevado. Seguiremos en contacto.
Terminamos con este Gorvia los vinos con los que nos deleitó Miguel en su taberna. No podemos decir su precio porque este generoso duendecillo nos lo regaló.
¡Salud! 


REPETIMOS
Seis meses después hacemos lo que un vino como este se merece, probarlo en condiciones óptimas, en casa, con botella recién abierta, el cuerpo bien dispuesto y con mucho tiempo por delante.  

En nariz mantiene la complejidad; hay notas minerales, frutales y florales de la mencía, recuerdos de monte bajo, balsámicos; una madera que se asoma de vez en cuando con notas de café.
En boca nos encontramos con un vino que muestra bien la geografía de la que procede, ese interior de Orense que mira ya hacia la meseta castellana, ese espacio de transición que se aleja del Atlántico.  Tiene cuerpo pero no impone; hace gala de gran equilibrio entre acidez y dulzor; cuenta con unos taninos sedosos y cierta untuosidad que lo hacen muy grato al paladar. Los aromas frutales y florales llegan por vía retronasal con fuerza, y el final es larguísimo, con un sutil amargor.

Nos costó 24,90 en Lavinia; puede parecer un precio elevado, pero estamos ante un vino que lleva detrás mucho trabajo artesanal, desde el cuidado de unas cepas autóctonas con tratamiento ecológico, hasta una vinificación de pequeñas partidas, para una producción escasa pero de calidad.


Esperamos dar más noticias de José Luis Mateo durante este año. Se nos ha escapado ya dos veces (la agenda complicada de estos artistas no siempre ayuda), pero somos perseverantes. ¡Salud!

domingo, 26 de septiembre de 2010

ALANDA 2007. Mencía, bastardo, tinta fina. Monterrei. España.


Desde Galicia nos llega este producto, bastante exclusivo, de una pequeña pero prestigiosa bodega: Quinta da Muradella. Decimos lo de prestigiosa porque, por ejemplo, en las puntuaciones dadas por la revista de Robert Parker para este año hay varios vinos de esta bodega entre los mejores de España. Raúl Pérez, del que ya hemos hablado y del que volveremos a hablar, ha colaborado junto a José Luis Mateos en el desarrollo de la misma.
De capa media y tono cereza, en nariz apreciamos mineralidad con un fondo frutal e incluso floral. La madera aparece pero muy en segundo plano, lo que se agradece.
En boca se muestra con buena acidez. De paso sabroso y aromático, deja un buen recuerdo.
Nos ha costado 12,80 en La Tintorería de Madrid. Interesante opción para quien busca algo distinto.
¡Salud!

miércoles, 25 de agosto de 2010

QUNTA DO BUBLE 2009 . Godello. D.O. Monterrei, Galicia, España.

Desde las riberas del Sil nos llega este vino dorado con matices verdosos que, en nariz, nos deja un agradable perfume floral, seguido de notas dulces (lichis) y finalmente herbáceas (heno).
En boca presenta una acidez excelente, compensada con un toque dulzón que le hace muy atractivo. Aromático y de un final más que notable.
Nos ha costado 8, 50 en la vinoteca Vinarium de Madrid (gracias Alberto). Excelente relación calidad-precio.
¡Salud!